Perfidia

Mujer, si puedes tú con Dios hablar
pregúntale si yo alguna vez
te he dejado de adorar.
Y al mar, espejo de mi corazón,
las veces que me ha visto llorar
la perfídia de tu amor.

Te he buscado donde quiera que yo voy
y no te puedo hallar.
Para qué quiero tus besos si tus labios
no me quieren ya besar.

Y tú, quién sabe por donde andarás,
quién sabe que aventura tendrás
que lejos estás de mí.